Los trabajadores de AHMSA marchan 180 KM por el desierto.

Desde el lunes 23 de noviembre un grupo de más de 200 trabajadores de Altos Hornos de México en Monclova emprendió una marcha de más de 180 kilómetros en dirección hacia Saltillo, Coahuila. A más de 3 años de negativas y omisiones por los tres niveles de gobierno frente a la crisis desatada por el cierre de Altos Hornos de México, los trabajadores exigen una respuesta contundente a sus demandas.

Escrito por Alternativa Socialista, PIMR en México.

Ya van más de 3 años desde que en el 2022, Altos Hornos de México dejará desamparados a más de 10,000 trabajadores en Monclova. La que alguna vez fuera la acerera más grande de todo Latinoamérica, fundada en 1942 para la producción de acero en un México en proceso de industrializador en un mundo enfrascado en la Segunda Guerra Mundial. En 1989 el Estado mexicano decidió privatizar por completo la acerera bajó la excusa de una crisis financiera de la empresa y en 1991 está fue vendida al empresario del sector médico y socio de Carlos Salinas de Gortari, Alonso Ancira.

Desde la privatización de Altos Hornos de México en 1991 hasta el 2018, la administración de Alonso Ancira estuvo plagada de escándalos y corrupción. Junto a Emilio Lozoya, titular de PEMEX, el llamado “rey del acero” desvió cantidades millonarias de recursos públicos. Y realizando negocios con la internacionalmente infame constructora Odebrecht, y organizando la fraudulenta venta de una planta de agro-nitrogenados a Pemex por 600 millones de pesos en el 2014. Desde que Andrés Manuel López Obrador tomó la presidencia en el 2018, Alonso Ancira se dedicó a golpear al gobierno de Morena como hoy lo hace Salinas Pliego. Ya que financiaba desde el extranjero campañas políticas de la oposición con los recursos desviados de Altos Hornos de México. El grado de esta disputa llegó hasta el punto en que Alonso Ancira escapó de México desde el 2017 para evitar ser capturado y se investigara su mal habida fortuna, y no regresó hasta 2021 cuando fue extraditado. 

Y mientras todo esto sucedía, Altos Hornos de México se encontraba sumida en una profunda crisis. Con su director más preocupado en sus tranzas que la industria del acero, y la llegada al mercado del barato acero chino, AHMSA se declaró en bancarrota técnica desde 1999 y jamás volvería a repuntar, dejando desamparados a más de 10,000 trabajadores que dependían de la acerera. El saldo de la crisis que esto desató es desgarrador: se desató una crisis humanitaria por falta de víveres y recursos en la población de Minas de Barroterán (sede de algunos de los pozos de carbón más importantes de AHMSA), el 30% de la planilla de estudiantil de la Unidad Norte de la Universidad Autónoma de Coahuila no regresaría a clases el ciclo escolar 2024 para apoyar la economía de sus familias, y los trabajadores reportan que más de 70 trabajadores han decidido quitarse la vida debido a las múltiples crisis desatadas por el cierre de esta empresa.

Es por eso que desde el lunes 24 de noviembre los trabajadores de AHMSA emprendieron una gran marcha desde Monclova a Saltillo de más de 180 km por el desierto. Su objetivo es conseguir una respuesta contundente ante la crisis por parte de las autoridades de los tres niveles de gobierno. Ellos exigen principalmente que las pensiones y los salarios suspendidos sean respetados, que el proceso de venta de Altos Hornos de México sea transparente y sin corrupción, y que se ponga especial atención en las más de 70 familias afectadas por divorcios y suicidios derivados de la quiebra de la acerera. 

Pero estos no sólo son reclamos administrativos, es evidencia de que si no nos organizamos, somos los trabajadores quienes terminamos pagando la crisis capitalista. Y si bien esta crisis fue provocada por décadas de corrupción y abandono, el gobierno federal y estatal solo se ha dedicado a perseguir a los corruptos, olvidando a los afectados. Esta crisis pone sobre la mesa esta realidad, si no luchamos, los trabajadores solo somos carne de cañón para los capitalistas.

Al mismo tiempo la marcha nos señala la salida de esta crisis. La determinación de los trabajadores y su lucha porque se respeten sus derechos laborales es la única cosa que históricamente ha logrado conquistar victorias para la clase trabajadora. Incluso esta marcha recuerda a la Caravana del Hambre, emprendida por mineros de Nueva Rosita y Cloete en la década de 1950. Con la que los mineros conquistaron un aumento al salario mínimo y mejoras en las medidas de seguridad en los infames pozos mineros de la región carbonífera.

Mientras la presidenta de Claudia Sheinbaum, el líder sindical Napoleón Gómez Urrutia y la vieja dirección administrativa de Alonso Ancira se avientan la bolita para no hacerse responsables del futuro de los trabajadores de Altos Hornos de México, esta marcha demuestra que los trabajadores están más que dispuestos por tomar las riendas de su destino. Y las lecciones que nos dejan a toda la clase trabajadora mexicana son claras: solo con una organización firme, independiente y con un programa de lucha de clase se puede convertir una crisis capitalista en una lucha más amplia por el derecho al trabajo, a la vida y a un futuro dignos para los trabajadores de AHMSA y de todo el país.