ÓRGANO DE DIFUSION MEXICANO DE MARXISMO REVOLUCIONARIO - REVISANDO PRINCIPIOS Y PRACTICAS — 15 julio, 2026

ÚLTIMOS ARTÍCULOS
Elecciones Coahuila 2026: el robo de una elección ganada

El pasado 7 de junio en Coahuila se llevó a cabo una masiva compra de votos a una escala que no se había visto en elecciones recientes. El escándalo del QRGate fue orquestado en una elección en la que el PRI tenía todas las de ganar. Entonces, ¿para qué robar una elección que tenían ganada?

Escrito por Freddy Fernandez, Proyecto por una Internacional Marxista Revolucionaria en México.

Con el 100% del conteo rápido del PREP calculado, parece ser que el partido del PRI se ha llevado las 16 diputaciones de mayoría relativa. En una jornada electoral en la que se eligieron 25 diputaciones (16 de mayoría relativa y 9 plurinominales), con la participación más baja de los últimos 10 años, los resultados preliminares indican que el partido tricolor se llevó “el carro completo”. Resultados idénticos a los del 2014 y 2020, que contrastan con el los del 2023 cuando Marko Cortez exhibió un acuerdo en el que diputaciones, rectoría de la Universidad Autónoma de Coahuila y el registro de Notarias Publicas sería repartida entre PRI, PAN y PRD. En este contexto los resultados de la última elección no son tan sorprendentes, y difícilmente se podría calificar como una “remontada del PRI” a nivel nacional como Alito Moreno ha querido hacer parecer. 

Pero los resultados sí demuestran que ha habido un desgaste de Morena. Desde hace 12 años, cuándo el partido fue fundado, ha tenido problemas irrumpiendo en la política regional. Atrapado entre candidatos electorales como Armando Guadiana Tijerina, un empresario de carbón expriista que hizo carrera política en Morena para llegar a la dirección de la Cámara de Energía del Senado, o Diego del Bosque, un cuadro de izquierda formado en la lucha estudiantil y popular que ha tenido problemas proyectando confianza a la hora de luchar por las demandas populares. Pero tampoco es como que el partido haya disputado en un terreno parejo dominado por el PRI de los Moreira, cuando el estado ha sido el campo de batalla de una de las crisis más agudas que ha tenido que enfrentar el gobierno de Claudia Sheinbaum.

La crisis de Altos Hornos de México en Monclova ha repercutido en todo el estado. En parte por ser un reflejo a gran escala de lo que ocurre en toda la economía coahuilense frente a una crisis económica desatada por los aranceles de Donald Trump (ver Recesión y aranceles, el desafío para la economía de Coahuila), en parte porque ha sido un reto para la estructura política del acuerdo tripartito entre Estado, Sindicato y Empresarios, y en parte por la ardua lucha que han librado los extrabajadores de AHMSA. Fuera de ser sólo un problema laboral en Coahuila, la atención a la crisis desatada en AHMSA ha puesto a prueba al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. A pesar del apoyo que les prestó el diputado local Tony Flores y la conversación que sostuvieron con la presidenta durante su plantón en la Ciudad de México, el proceso de subasta de la empresa, con la que se deberían pagar los adeudos de los extrabajadores, no ha prosperado. La situación sigue relativamente igual para los trabajadores que ya han intentado de todo para conseguir una respuesta contundente de parte del gobierno. Por otra parte la reciente propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum de reactivar la región carbonífera de Coahuila a través de la explotación del gas mediante el fracking, (ver El fracking en México: patadas de ahogado de la industria de los …) ha dado como resultado la reunión de casi 50 organizaciones sociales y políticas en la región en un Frente Antifracking. Lo que ha profundizado el desgaste de Morena en el estado.

Este fue el escenario de la disputa ocurrida el pasado 7 de junio. Por un lado los candidatos morenistas, como Alberto Hurtado, más bien representa la continuidad de las políticas priistas más allá del PRI, o Antonio Attolinni Mura, que viene de la movimiento estudiantil #YoSoy132 pero no logra convencer a nadie de su capacidad de dar la lucha. Y del otro lado los candidatos priistas como Alvaro Moreira, que cuentan con la organización territorial y representan al priismo local, que tiene todas las herramientas coercitivas, como amenazar a servidores públicos a votar por el PRI o ser despedidos, para ganar la elección. Esta elección la tenían ganada, no exactamente por las “buenas” porque así no opera el PRI en Coahuila, pero al menos sin desplegar una gran maquinaria de compra de votos. Pero entonces, ¿para qué robar una elección ganada?

La oposición mexicana sigue en crisis. Tanto así que la esperanza de un sector de panistas se ha vuelto la de incitar una intervención norteamericana en suelo mexicano o por lo menos que la ultraderecha internacional promueva un avance de la reacción en el país. El reciente tour hispanista de la alcaldesa madrileña Isabel Díaz Ayuso, coordinado por la dirigencia del PAN, terminó con Ayuso regresando a España con la cola entre las patas después de una serie de derrotas en cada estado donde se presentó. Cuando uno toma en cuenta el contexto de la crisis de la oposición mexicana, la falsa “remontada del PRI” se vuelve más clara, sólo presumen que han perfeccionado una maquinaria para robar elecciones. 

Es poco probable que su victoria en Coahuila se transforme en una “remontada” a nivel nacional a corto plazo, ya que los cuadros más notorios del partido son el gobernador Manolo Jimenez, que figura más por robos de terrenos que por aciertos de su gestión, o Alvaro Moreira, quien sólo es conocido por sus hermanos, Ruben y Humberto Moreira, y tal vez por sus vecinos. Esto no significa que el mensaje no haya sido claro, el viejo PRI puede volver, más dispuesto que nunca a robar si Morena y la izquierda no se fortalecen desde las base mediante un programa que no sólo promete, sino que realmente cumpla las aspiraciones de millones. 

El socialista alemán Karl Leibnechkt decía que la unidad entre la clase trabajadora y la burguesía sacrificaba la lucha de clase de los trabajadores. Frente al agudizamiento de las múltiples crisis capitalistas, que han puesto a prueba el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y el proyecto de su partido, una y otra vez ha sido la clase trabajadora mexicana quien ha pagado los platos rotos a nombre de la unidad. Lo que se requiere para evitar el robo de elecciones y la compra de votos es la movilización masiva de la clase trabajadora y los oprimidos bajo un programa de lucha, no la conciliación ni las promesas vacías.