Reforma a la jornada laboral con gradualidad, una conquista parcial del Frente Nacional por las 40 horas
El pasado 3 de diciembre la presidenta Claudia Sheinbaum anunció el proyecto de reforma para la reducción de la jornada laboral a 40 horas para 2030. Reforma que fue presentada desde octubre de 2022 por la abogada Susana Prieto Terrazas, entonces diputada federal quien renunció a Morena en febrero de 2024 señalando las trabas dentro de ese partido para impulsar dicha reforma. Ante ello, entre algunos activistas se ha planteado la pregunta ¿cómo interpretar este anunció? ¿Se trata de una maniobra de la 4T para desmovilizar o de una conquista parcial del Frente Nacional por las 40 horas?
Escrito por Mauro Espínola y Freddy Fernandéz, Alternativa Socialista (PIMR en México).
La reducción de la jornada de trabajo es una demanda histórica de la clase trabajadora no sólo en México sino a nivel mundial. Siendo la jornada laboral de 8 horas diarias una de las primeras conquistas del movimiento obrero. Desde antes de la actual propuesta de reforma laboral que reduce la jornada laboral de 48 a 40 horas originalmente impulsada por la diputada Susana Prieto en el 2022, hacía más de 100 años que en el Congreso mexicano no se discutía seriamente la reducción de la jornada laboral de los trabajadores mexicanos cuando fue motivo de discusión en el Congreso Constituyente de 1917 impulsado por los anarcosindicalistas y la Casa del Obrero Mundial. El tema de la reducción de la jornada laboral no volvería a ser un punto clave del movimiento obrero mexicano sino hasta la insurgencia obrera de la década de los 70’s en contra del charrismo, en el que los trabajadores mexicanos alzaron la bandera de la reducción de la jornada laboral una vez más.
La economía mexicana moderna ha sido, verdaderamente, construida a costillas de la clase trabajadora mexicana. La OCDE estima que los mexicanos trabajamos 437 horas anuales más que el promedio mundial de la OCDE. Somos el país donde más horas se trabaja en el año, y aún así contradictoriamente la clase trabajadora mexicana era hasta 2018 una de las peor remuneradas en el mundo. Trabajar jornadas tan extenuantes como las actuales solo nos produce problemas de salud y sociales a la clase trabajadora. La OIT y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han concluido que laborar 55 horas o más aumenta en un 35% el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular y en un 17% el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca. Las largas jornadas de trabajo tienen efectos negativos en la salud mental, generando mayores tasas de ansiedad, depresión y trastornos del sueño.
Por estas y muchas más razones la clase trabajadora ha enarbolado esta demanda como una herramienta para mejorar sus condiciones de vida y trabajo. Desde antes de la pandemia el modelo de producción capitalista enfrenta una crisis debido a la caída de la tasa de ganancias que ha mermado las ganancias industriales en todo el mundo. Con China desarrollando grandes sectores de la economía mundial como la producción de smartphones, autos eléctricos y otras mercancías de alta tecnología, Wall Street se ha visto obligado a poner toda su esperanza en la industria de las inteligencias artificiales. Para los trabajadores mexicanos, destinados a la producción orientada a Estados Unidos, esto significa una mayor explotación como han sido las últimas tres décadas de desarrollo basado en industria maquiladora. Lo que amenaza con incrementarse dadas las intenciones del presidente de EUA, Donald Trump, de recuperar la industria norteamericana. Ante lo cual la burguesía nacional e internacional miran como abaratar aún más el trabajo en México, siendo las largas jornadas de trabajo una forma de hacerlo. Si la productividad de la mano de obra mexicana, o sea el valor por hora del trabajo de un mexicano, no se aprecia en este periodo, tendremos que enfrentar las consecuencias de las intenciones del imperialismo con las mismas o peores condiciones laborales.
Es por esto que la reforma de las 40 horas ha sobrepasado cualquier interés individual o partidario, convirtiéndose en una de las luchas laborales más importantes en la política mexicana de la década. La propuesta originalmente presentada por la diputada morenista Susana Prieto, habría de enfrentar en las mismas filas de Morena a sus opositores más férreos, Ignacio Mier, Ricardo Monreal, Pedro Haces, entre otros. Quienes, como fieles representantes de la burguesía mexicana, estarían empecinados en sabotear la reforma en cada oportunidad que encontraban. Fue la presión social organizada, impulsada desde la base por el Frente Nacional por las 40 horas, un frente único sin afiliaciones electorales, fue crucial para mantener viva la demanda. Así, el 3 de diciembre de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum Prado anunció que enviaría una nueva propuesta de reforma laboral de 40 horas al Senado de la República, demostrando que la reforma de las 40 horas no puede simplemente ser ignorada y desechada, ya que cuenta con un apoyo social importante y representa una de las necesidades históricas más grandes de este país.
¿Maniobra o avance parcial?
La reforma por las 40 horas ha sido impulsada fundamentalmente por el Frente Nacional por las 40 horas como exigencia al Congreso de la Unión, particularmente la Cámara de Diputados con mayoría morenista. Pese a las trabas puestas para el impulso de dicha reforma sin duda, sin esta mayoría, la reforma no podría haberse aprobado pues el Frente no contaba con ningún diputado. Incluso, sin menospreciar los esfuerzos realizados, el Frente era una fuerza reducida que apenas pudo movilizar algunos cientos de trabajadores en todo el país para la conquista de esta reforma. Lo que hace aún más meritorio que dicha reforma se esté consolidando pese a la gradualidad. Es decir, tenemos que reconocer que pese a ser una fuerza minoritaria, el Frente ha logrado evitar que la reforma fuera olvidada en un cajón y ha logrado que esta reforma sea impulsada por Morena, aun a su pesar.
Cómo ha denunciado Susana Prieto, desde que se presentó la reforma en octubre de 2022 Morena ha puesto trabas aún cuando gozaba de una mayoría relativa que le permitía aprobar la jornada de 40 horas. Incluso, el tema fue olímpicamente ignorado durante la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum el año pasado . Y fue sólo hasta el 1 de octubre, en su discurso en el zócalo, en que la hoy presidenta se pronunció en favor de impulsar la reforma por las 40 horas con gradualidad hasta 2030. Por supuesto, no han faltado quienes desde Morena han querido asumir dicha conquista como propia pese a que poco, sino es que nada ha hecho ese partido para hacerla realidad, siendo por el contrario una fuerza en la que en su interior se han opuesto a su implementación como lo fuera Pedro Haces, quien en octubre de 2024 se pronunció contra la reforma en abierta confrontación la entonces presidenta electa (ver Pedro Haces un vocero de la burguesía mexicana). Hoy en día el mismo Pedro Haces se presenta como el mayor defensor de la reforma por la reducción de la jornada laboral, pese a que hace tan solo unos meses era uno de sus principales y más férreos opositores dentro de Morena.
Por lo anterior, si bien existe un claro intento de maniobra de algunos elementos de Morena como Pedro Haces al presentar la reforma como una reforma por ellos impulsada, es un equívoco considerar este avance para la clase trabajadora sólo y principalmente como una maniobra. De ser así, cualquier conquista parcial de las y los trabajadores serían simples maniobras de la burguesía y no conquistas o avances parciales del movimiento obrero y sus organizaciones de clase como los sindicatos. Por el contrario, si bien la reforma por las 40 horas no ha sido alcanzada como fue planteada por el Frente sin gradualidad, no es menos cierto que esta ha sido una conquista de esta organización. Una conquista que debe ser agitada y difundida entre las y los trabajadores como una muestra de las posibilidades que existen para avanzar en mejorar las condiciones de vida del pueblo trabajador mediante la organización y la lucha en las calles con un programa para la clase trabajadora y los oprimidos.
La lección es clara, un pequeño grupo con claridad y determinación puede lograr conquistas importantes para el movimiento si logra fortalecerse mediante la acción unificada de distintos grupos, organizaciones y sectores. Esta es, también una lección para la izquierda revolucionaria, marchar de manera unificada puede dar grandes resultados si se hace a partir de demandas concretas que permitan superar la fragmentación y el sectarismo. En ambos casos, la clase trabajadora y los oprimidos saldremos beneficiados.



