Guadiana y Bermeja: La fractura de Morena en Coahuila

La ruptura y actual crisis que experimenta Morena en el estado de Coahuila se veía venir desde antes de las elecciones internas del partido. Pero mientras la capa más activa de la militancia de Morena hace un éxodo hacia el PT, el pueblo coahuilense sigue sin una oposición de izquierda. ¡Ante la crisis política en Coahuila los trabajadores no exigen menos que una transformación radical!

Escrito por Freddy Fernandez, Alternativa Socialista México

Si bien ya hacía tiempo que Morena había perdido su convicción como partido vinculado  con sus bases, como lo demostró el turbio proceso de elecciones internas para coordinadores y consejeros del partido, la velocidad con la que parte de la capa más activa de militantes del partido han roto con este ha sido impresionante. Detrás de el “encargado de proyectos especiales” del presidente, Ricardo Mejia Bermeja, se ha ido la esperanza de gran parte de la base simpatizante morenista coahuilense de acertar una victoria importante contra el Moreirato en más de un sentido.

Como hemos señalado anteriormente en varios artículos, la dirigencia del partido no ha tenido mayor reserva en hacer a un lado a sus bases para apostarle a una estructura dirigida totalmente por la dirección burocrática del partido. El llamado partido-movimiento se retiró de la lucha en las calles y se replegó hacia los flancos del mismo presidente Andres Manuel Lopez Obrador como sus únicas trincheras. Mientras que irónicamente el giro al pragmatismo electoral que ha tomado el partido, si bien ha conseguido algunas victorias pírricas de la mano de los antiguos enemigos de Obrador y la izquierda mexicana, ha socavado a las bases votantes. Terminando en la situación en que si bien las victorias en Guerrero y Zacatecas de la mano de Salgado Macedonio y los hermanos Monreal pueden considerarse “avances para la 4T”, ha causado los estragos que precipitaron las derrotas de la 4T en Nuevo León, Durango y Aguascalientes. Donde el partido prefirió suplantar la organización de sus bases y alinearlas a favor de una burocracia que fracasó en conectar con los trabajadores de dichos estados. 

Una riña callejera

En cuanto empezó la carrera por conseguir la coordinación de defensa de la 4T se desató una agria batalla entre todos los candidatos a este puesto. El cargo virtualmente significaba ser el “candidato de Morena para elecciones gubernamentales”, algo que inclusive ha reconocido el presidente. Era más que obvio desde el principio que los 2 candidatos más fuertes eran el entonces Subsecretario de Seguridad Pública Ricardo Mejia Bermeja y el carbonero y multimillonario Armando Guadiana Tijerina. 

Mientras Bermeja se dedicó a aprovechar el estatus concedido por aparecer en las mañaneras junto al presidente para acercarse a la militancia de Morena después de 15 años de estar alejado del estado, y contrarrestar la publicidad del priista Manolo Jimenez, Guadiana parecía más que feliz de convocar eventos con más cámaras que militantes y hacer una serie de berrinches calculados ante el Tribunal Electoral del Estado de Coahuila que le costaron su propia publicidad pero también obtuvo como victoria una sanación contra Bermeja. 

El pleito interno de Morena pareciera haber culminado en alguna clase de trato a puertas cerradas. Pues después de que Guadiana denostó públicamente al presidente en el diario derechista El Reforma, la riña terminó con Guadiana en Catar disfrutando la final del mundial, mientras Bermeja seguía movilizando a sus bases y convocaba a más de 15’000 coahuilenses a un evento masivo a las afueras del palacio de gobierno. Pareciera que Guadiana habría encontrado alguna razón para celebrar y Bermeja para redoblar sus esfuerzos de campaña.

La situación se enturbió con el desenlace que determinó que el veterano de 3 campañas electorales en el estado, Armando Guadiana, fuese el ganador de la encuesta de reconocimiento entre las bases morenistas. Sin embargo, los números en encuestas de intención de votos mostraban datos poco alentadores contradiciendo la encuesta de reconocimiento. Lo que ocurrió en términos prácticos fue la imposición de Guadiana como coordinador de la Defensa de la 4T por parte de la dirigencia del partido sobre la imposición del presidente de Bermeja como su candidato favorito para las elecciones. Una simulación democrática de la campaña como coordinador de defensa de la 4T que se suma a la simulación de las elecciones internas para coordinadores y consejeros del partido. 

Morena madrugó a su militancia

Lo que le siguió fue una crisis política de una velocidad vertiginosa. El consejo directivo de Morena en Coahuila se dividió en 2 alas, 35 consejeros reconocieron la encuesta ganada por Guadiana mientras 37 consejeros restantes la rechazaron. El presidente desconoció a Bermeja como su enviado especial y le planteó un ultimátum, si quería hacer campaña tendría que abandonar al partido y el puesto que lo dio a conocer, la subsecretaría de seguridad. El tribunal electoral coahuilense reconoció a Guadiana como candidato único por Morena, mantuvo la sanción a Bermeja, que le prohibía hacer actos de precampaña, y cuestionó el registro del Partido del Trabajo en el estado de Coahuila, en donde en las últimas elecciones solo había logrado conseguir el 1.9% de votos.

Mientras el límite para el registro de precandidatos se agotaba, el Partido Verde, Movimiento Ciudadano y el partido Unidad Democrática de Coahuila iban cerrando filas uno tras otro. El registro que Bermeja consiguió con el Partido del Trabajo fue tan abrupto que pareciera haber sorprendido hasta a Gerardo Noroña, uno de los representantes más importantes de ese partido. 

El resultado de esto ha sido un impasse político. La capa más activa de la militancia morenista ha emprendido un éxodo hacia el Partido del Trabajo bajo la idea de que es mejor perder unas elecciones con dignidad que luchar de la mano de uno de los cuadros más rancios de la derecha de Morena. Y la burocracia de Morena que ha tenido que bajar penosamente sus banderas en pro de una unidad con el presidente contra una brecha que fue abierta desde la cúpula de la dirigencia del partido que lo acompaña. Los bermejistas han seguido a su candidato en rechazo a Guadiana, los morenistas se quedaron a apoyar al presidente y al partido. Nadie apoya realmente a Guadiana pero eso no es más que un inconveniente, tiene suficiente dinero como para operar campañas hasta que se acabe el carbón en el estado.

Pragmatismo electoral

Ahora a la vergonzosa oposición al priismo y el Moreirato le queda una álgida batalla contra Manolo Jimenez y los votos nulos. Si bien Manolo es uno de los representantes más débiles del priismo actual, el cual ha cometido tropiezos como declarar que el Moreirato no existe en el estado a lo cual el diputado Ruben Moreira respondió que sí sigue existiendo, subestimar el aparato electoralista priista es un error estratégico. Como dirigente de “Mejora”, un programa clientelar que coordina el estado para construir su propio “estado de bienestar”, Manolo tiene más de un año apareciendo constantemente en espectaculares y portadas, inaugurando escuelas o repartiendo despensas.

Ahora Bermeja tendrá que operar una campaña con el 1.9% del presupuesto electoral de Coahuila y un grupo de aguerridos operadores políticos. Mientras que Morena tendrá que hacerlo sin bases, como tuvo que hacer en Aguascalientes y Durango. 

Para el 23 de Enero del 2023 el agregado de encuestas de intención de voto de Polls.mx posicionan al zombi de la coalición PRI-PAN-PRD con el 46% de preferencia, Morena con el 41%, PT con el 8% y MC-UDC con el 3%. Y mientras 4 encuestas semanales posicionan a al PT con entre el 19% y el 15% (cuando iniciando Enero era de menos del 1%), es difícil pensar que ese salto de 15 puntos se mantenga, más cuando este no se dio al convencer a los indecisos en la elección si no que se dio a costa de las bases del obradorismo y la 4T. Ricardo Mejia Bermeja tenía prohibido hacer actos de precampaña tras su sanción del TEEC hasta la 2da semana de Enero que procede un amparo ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. 

Estos resultados emanan de la fractura que sufre la oposición coahuilense. Las acusaciones de “títeres del PRI” y “oposición a modo” que sufren tanto Berdeja, Guadiana como hasta el propio Lenin Perez y su 2% en el MC-UDC son un reflejo del golpe que ha sufrido la clase trabajadora del estado. Lo imperativo que ha sido la alternancia en el estado ha privado a todos los coahuilenses de un programa coherente de cómo superar la era del Moreirato. El cual si todos pueden criticar y señalar, poco se ha hablado de cómo destruirlo en términos concretos.

¿Y la izquierda de Coahuila?

Los ires y venires de la política burocrática en el estado, y sus pobres programas políticos, parecieran haber olvidado las luchas de masas en el estado. Si bien se han mencionado los problemas que emanan de la industria del carbón, la magnitud del problema de seguridad en las minas y el daño ambiental que ha producido, nadie ha mencionado a la organización de Familias de Pasta de Conchos que llevan décadas luchando contra estos atropellos. El mismo caso sucede con los problemas de calidad de agua que experimenta Torreón y la laguna, las organizaciones de usuarios de agua parecen tampoco tener representantes en esta lucha. Ningún sector popular organizado es prioridad para los precandidatos, quienes apuestan a la lucha desde una oposición electoral difusa y borrosa que es difícil distinguir a la distancia.

La realidad es que para las elecciones de Coahuila del 2023 no existe ninguna oposición con un programa socialista, ambientalista, con perspectiva de género e incluyente que plantee una visión más allá del 6 de Junio. Todos los frentes electoreros han claudicado a favor de disputar las bases votantes del obradorismo y la 4T. Ver quién es el favorito del presidente, el más 4Tista, el más puro políticamente y de quien es más sincero el odio a los hermanos Moreira. La pregunta es sencilla, ¿Hay siquiera espacios para que la clase trabajadora ceda más concesiones a la derecha, o querrán luchar por sus intereses con un programa radical y profundo?.

¡Ante la crisis política en Coahuila los trabajadores no exigen menos que una transformación radical!

En Alternativa Socialista somos claros que la única forma de lograr la unidad detrás de un programa político radical es a base de la acción. La posibilidad de una derrota para la oposición izquierdista de la clase trabajadora en el estado hace más necesario que nunca su organización bajo un programa socialista y plural. Las tareas concretas frente a la crisis política, y ante los escenarios de que ganen las elecciones Guadiana, Bermeja o Manolo, es construir organización en las calles, centros de trabajo, de estudio y de toda la clase trabajadora para que por fin los trabajadores coahuilenses tomemos el poder en el estado.

La falta de un programa de izquierda socialista para la transformación radical del estado y la superación del Moreirato no es producto más que de la falta de experiencia de las bases y militantes de la izquierda. No se ha desarrollado un programa amplio de transformación radical y profundo, con experiencia en las calles dispuesto a tomar el poder, un programa socialista.